Givenchiaga demuestra que el lujo de hoy es chatarra
La exposición Givenchiaga en el Museo Balenciaga nos enseña 35 joyas de archivo que harían llorar a cualquier diseñador moderno de hoy. Sinceramente, ver ese vestido de seda amarilla que Cristóbal le regaló a Givenchy me hace querer quemar toda la ropa sintética que veo en Instagram. En los 60 tenían alma y estructura, mientras que ahora nos venden trapitos que parecen cartón piedra a precio de oro. Es que no le llegamos ni a la suela de la alpargata a esta gente.
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