El bob de Katie Holmes entierra su pasado aburrido
Me he quedado tiesa viendo a la Katie Holmes con ese bob champagne. Llevaba siglos siendo la reina de las ondas castañas sosas y de repente decide que quiere tener alma. Flipo mucho porque el pelo largo a veces es una cárcel de la que pocas salen vivas. Me recuerda a las supermodelos de los 90 que se pegaban el tijeretazo para que el mundo por fin las mirara a la cara. Ahora mismo solo pienso en llamar a mi peluquero para ver si un cambio así arregla también mis crisis existenciales.
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