Anne Hathaway entierra el minimalismo en Tokio
Anne Hathaway se planta en la alfombra roja de Tokio con un Valentino que parece una explosión en una fábrica de malvaviscos y yo solo puedo pensar en el infarto que le daría a Miranda Priestly. Me encanta que haya mandado el quiet luxury a pastar. Después de diez años de beige y minimalismo aburrido, necesitamos este caos visual para sentirnos vivos otra vez. La peña dice que es demasiado rulo, pero yo digo que es justo el drama que nos merecemos para una secuela de la película que nos hizo obsesionarnos con el cerúleo.
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